El comercio justo es una alternativa al comercio convencional que sitúa a las personas, el respeto al entorno y la justicia social en el centro de la actividad económica. En Albacete, este modelo está cada vez más presente gracias al trabajo de entidades sociales, educativas y solidarias que promueven un consumo más responsable y coherente con los valores humanos.
Más allá de los productos, el comercio justo representa una forma distinta de entender las relaciones comerciales: basada en la cooperación, la transparencia y la dignidad del trabajo.
Los principios fundamentales del comercio justo
El movimiento internacional de comercio justo se rige por una serie de principios que garantizan su impacto positivo en las comunidades productoras y en la sociedad.
1. Pago de un precio justo
Uno de los pilares del comercio justo es asegurar que los productores reciban una remuneración suficiente para cubrir:
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Los costes reales de producción
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Un salario digno
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La inversión en sus comunidades
Este precio no está sometido únicamente a la ley de la oferta y la demanda, sino que se establece mediante acuerdos transparentes y sostenibles.
2. Condiciones laborales dignas
El comercio justo promueve entornos de trabajo seguros y respetuosos, garantizando:
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Jornadas reguladas
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Medidas de seguridad
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Protección social
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Derechos laborales
Se rechaza cualquier forma de explotación, precariedad o abuso.
3. Igualdad y no discriminación
Otro principio esencial es la promoción de la igualdad, especialmente en:
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Igualdad entre mujeres y hombres
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Participación democrática
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Acceso equitativo a oportunidades
Muchas cooperativas de comercio justo están lideradas o integradas mayoritariamente por mujeres, fortaleciendo su autonomía económica y social.
4. Prohibición del trabajo infantil
El comercio justo combate activamente el trabajo infantil. En su lugar, fomenta:
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La escolarización
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La formación profesional
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El desarrollo integral de los menores
El objetivo es romper los ciclos de pobreza a largo plazo.
5. Respeto al medio ambiente
La sostenibilidad ambiental es una parte central del modelo. Se impulsa:
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Agricultura ecológica o responsable
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Uso limitado de químicos
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Protección de recursos naturales
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Gestión sostenible del agua y del suelo
Esto contribuye a mitigar el impacto del cambio climático y a preservar los ecosistemas.
6. Transparencia y relaciones comerciales estables
Las relaciones entre productores, importadores y distribuidores se basan en:
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Contratos claros
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Información accesible
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Pagos anticipados
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Compromisos a largo plazo
De este modo, se evita la especulación y se favorece la planificación económica de las comunidades productoras.
7. Desarrollo comunitario
Parte de los beneficios generados se reinvierten en:
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Educación
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Sanidad
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Infraestructuras
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Formación técnica
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Proyectos sociales
El comercio justo no busca únicamente vender productos, sino mejorar la calidad de vida de las comunidades.

